Ahora sí que puedo decir que hacía años que no abría esto. Ahora sí. Años.
El último borrador, ya ni siquiera entrada, es del 2013, eso son siete años. Muchos. Demasiado.
Últimamente, entrado en la treintena con peso en mi espalda, ando descubriendo algo que me gustaba hacer, dibujar. Fue la razón por la que marché a Altea y la razón, última, por la que empecé este blog.
¡Demonios!
Maté una afición y convertí otra en mi trabajo. Pero al final, ni escribir ni dibujar. Y así, sin expresar, sin sentir ni avanzar. Casi parezco un niño intentando volver a hablar, pero intentando construirme de nuevo para sentirme a gusto y feliz, cosa que hace demasiado tiempo que no veo.
Estoy volviendo a dibujar, papel, lápiz y tinta. Tinta, lo más parecido que había hecho era acuarela y al igual que en ella, si aparece algún fallo es muy difícil de tapar, y algo así es lo que me ha ocurrido estos años.
Son más de siete en realidad, desconectado de aquellas aficiones que me gustaban, incluso hasta el año pasado no volví a leer.
Llevo demasiados años negándome a mi mismo y lo quiero volver a intentar, creer en mí y por fín, poder avanzar. Cambiar el foco, continuar, desarrollando mis aficiones y quizá, sólo quizá, poder encontrar paz.
Tengo miedo de volver a ver todos estos rincones, pero no son nada de lo que huir o renegar, sólo es un sucio bar, mi bar, aquellos años donde fuí feliz, y de los que hay un aura que anhelo conseguir de nuevo.
Tengo miedo de verme, pero ya no puedo dejar de huir. Aunque me cueste y me asuste voy a seguir aquí, esta entrada era para eso, para expresar que aunque me fuí, no lo hice, huí, pero dejé la puerta abierta, no ha sido tan dificil, coger aire, un paso y entrar.
De alguna manera no lo quiero dejar morir, volver a abrazar a ese chaval que dibujaba
Pero aquí estoy, con las llaves en la mano, dista de estar limpio, pero aún lo puedo llamar hogar.
Un blog chapucista, de fumadores, y de derechas
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miércoles, 22 de enero de 2020
miércoles, 4 de mayo de 2011
A, B y C
La soledad, rito que cada noche me ahoga,
es en realidad lo único que me pertenece.
Prefiero, pues, fundirme con la droga,
no concienciarme de que de nuevo amanece.
No soy capaz de sentir nada en mi interior vacío,
sólo siento el viento helado de falsa estabilidad.
Ni al falso ídolo, ni siquiera al adorador impío,
sólo siento constantes estados de mezquindad.
Puedes tratar de convencerme siempre
diciendo que es mejor la realidad,
te ignoro, pues sé cuán duele despertar
de un falso sueño, delirio de libertad.
Alma muerta, siempre cansada de ella.
La que sangra, teme y a cada momento delira
por dejar de arrastrarse, por la visión bella
de verse muerta incendiada y libre en la pira.
No duermo, no temí jamás a la muerte.
Solo temo cada día a sin ti existir,
a la humanidad, a mi mala suerte,
al vacío que deja el alma al mentir.
No verás más tu reflejo en mis pupilas dilatadas,
ni recorrerás mi costado desnudo una mañana más
porque mi dolor es amar a una persona a escondidas
y ni estando en el infierno deseo que lo sientas jamás.
Jamás necesité ninguna voz que me defienda,
viviré en la locura, mi religión perfecta,
doctrina sagrada, la que nadie jamás entienda,
acumulándoseme en mi caja torácica, infecta.
Y si vuelvo a enredarte con una lágrima amarga,
o si nuevamente, en mi seca garganta, se engola,
sólo oirás el trueno desgastado de mi ajada adarga
y el olor quemado de mi orgullo hecho banderola.
es en realidad lo único que me pertenece.
Prefiero, pues, fundirme con la droga,
no concienciarme de que de nuevo amanece.
No soy capaz de sentir nada en mi interior vacío,
sólo siento el viento helado de falsa estabilidad.
Ni al falso ídolo, ni siquiera al adorador impío,
sólo siento constantes estados de mezquindad.
Puedes tratar de convencerme siempre
diciendo que es mejor la realidad,
te ignoro, pues sé cuán duele despertar
de un falso sueño, delirio de libertad.
Alma muerta, siempre cansada de ella.
La que sangra, teme y a cada momento delira
por dejar de arrastrarse, por la visión bella
de verse muerta incendiada y libre en la pira.
No duermo, no temí jamás a la muerte.
Solo temo cada día a sin ti existir,
a la humanidad, a mi mala suerte,
al vacío que deja el alma al mentir.
No verás más tu reflejo en mis pupilas dilatadas,
ni recorrerás mi costado desnudo una mañana más
porque mi dolor es amar a una persona a escondidas
y ni estando en el infierno deseo que lo sientas jamás.
Jamás necesité ninguna voz que me defienda,
viviré en la locura, mi religión perfecta,
doctrina sagrada, la que nadie jamás entienda,
acumulándoseme en mi caja torácica, infecta.
Y si vuelvo a enredarte con una lágrima amarga,
o si nuevamente, en mi seca garganta, se engola,
sólo oirás el trueno desgastado de mi ajada adarga
y el olor quemado de mi orgullo hecho banderola.
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miércoles, 20 de octubre de 2010
Impotencia de las 2:37

Me gusta imaginar que tus manos son las mías y que tocan lo que yo toco. Me encantaría poder extender tanto mi brazo que alcanzara a tocarte y se fundieran los kilómetros entre mis manos.
Quiero sentirte temblar y gritar entre mis piernas. Quiero arañar la distancia y comprarme un hotel y un puto jet privado.
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Miserias y vivencias
lunes, 19 de julio de 2010
Y veo mi vida a través de una ventana repleta de polvo y empiezo a dibujar sobre ella, mi dedo se desliza suavemente y voy dejando una linea impecable, a su vez voy dejando una mano negra. Intento dibujar un futuro claro, un futuro inexistente sobre un fondo borroso y me alejo para verlo con claridad, y veo una ventana que con el tiempo se volverá a llenar de polvo y volveré a ver un futuro igual de confuso que mi pasado.
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Ramat
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