Un blog chapucista, de fumadores, y de derechas

jueves, 3 de junio de 2010

La temperatura a la cual la tinta arde.

Parece que nada crece en el tramo existente entre mi corazón y mi mente, pero una vez más miento, miento por enfermedad, por rutina, por autodestruirme más lentamente.

Crece la misma bazofia de siempre, la que creí haber lanzado al retrete de mis recuerdos, pero por despiste o de forma subconsciente, no tiré de la cadena y ahora me veo rescatándote con la boca.

Si me levantaras el cráneo, en las circunvoluciones de mi cerebro encontrarías las claras huellas dactilares de tus dedos, siempre serás mi sombra contraria, la que no se proyecta a mis espaldas, sino la que camina delante de mí, sometiendo a mi sistema límbico a seguir tu ruta hacia mi autodestrucción.

Eres el fluido incorpóreo, el espejismo onírico, el milagro incompleto de mi propia mente, la feromona que activa mis instintos más primarios, el espejo que me produce el dolor más placentero y el veneno más corrosivo que bombean mis arterias, ¡eres real!, ¡eres la locura enfermiza que entinto sobre el corazón y el papel!

Sin duda no puedo renunciar a tí, al eliminarte del universo goteante y rojizo en el que me encarcelo para huir de tu espectro, a sabiendas de que caeré de nuevo arrodillada ante ti, derrumbaría al principal atlante que sujeta el templo pagano que te rinde culto en silencio.

Cuando termine este pequeño trámite hacia un segundo año, huiremos el uno del otro dejándome, como recuerdo infernal, una triple M sangrante en el pecho y habiéndome hundido en el retrete de lágrimas del que escapaste trepando por mi ahorta.

3 comentarios:

Lars dijo...

Maravilloso texto. Sencillamente fantástico. Todo un goce.

pablollo dijo...

Ves como sí merece leerse todo lo que escribes.
Ves como el MAESTRO es el primero en comentar tu entrada.

Gracias por el esfuerzo Mostacica, gracias por darnos envidia con tu don para escribir.

Se fuerte, siempre

lalola dijo...

Muy bueno mostaza, un placer